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Edgar Andrew, el joven nacido sobre el final del siglo XIX en la estancia El Durazno, en las cercanías de Río Cuarto (provincia de Córdoba) es el único argentino que murió en el naufragio del Titanic, el 15 de abril de 1912. Aunque hubo algunas publicaciones previas, su historia cobró fuerza en los medios de comunicación a mediados de los 80, cuando los exploradores encontraron el sitio exacto en el que se hundió el imponente barco. Hacia 1997, con motivo de estrenarse la película Titanic , la vida de Edgar volvió a formar parte de los principales diarios del país, con múltiples entrevistas a sus descendientes y el repaso de los hechos más sobresalientes como, por ejemplo, el hallazgo de su valija en el fondo del mar casi 90 años más tarde. 

Repercusiones internacionales

El hallazgo de la valija del joven Andrew en el año 2000 generó gran repercusión a nivel mundial, tanto es así que National Geographic  le dedicó un segmento en uno de sus documentales. En el siguiente fragmento, Alexandra Klingelhofer, jefa del equipo de restauración de objetos recuperados del Titanic, comparte su  interpretación  del hallazgo del diario personal del joven:

Su nombre: "Edgardo", "Edgar Samuel" o simplemente "Edgar"

Quienes propusimos este homenaje enfrentamos la tarea inicial de investigar y definir cuál es el nombre correcto que debíamos colocarle al museo: Edgardo, Edgar Samuel o Edgar.
El nombre "Edgardo Andrew" ha sido utilizado en numerosos artículos periodísticos locales y nacionales, como así también en una placa homenaje colocada en Belfast, Irlanda. El mismo joven firmó como "Edgardo" una postal y una ya famosa carta premonitoria, ambas en manos de su familia.

Su diario personal, exhibido en Orlando, Estados Unidos, sin embargo, indica que el argentino firmaba como "Edgardo Samuel Andrew".
Asimismo, en importantes sitios de consulta que publican en inglés como, por ejemplo, la ONG Encyclopedia Titanica, se refieren al joven argentino usando "Edgar Samuel Andrew". Este nombre se replica en todas las muestras denominadas Titanic Artifact Exhibition que exhiben objetos de Andrew.
Desde la órbita familiar, en tanto, se refieren al joven usando el nombre "Edgar" a secas.
Todos los nombres mencionados señalan a la misma persona. No obstante, sólo uno es el correcto y es el que le eligieron sus padres al nacer. 
En ese sentido, de acuerdo al Acta de Nacimiento Nº 184 del 4 de abril de 1895 del Registro Civil de Río Cuarto, el joven está inscripto con el nombre “Edgar Andrew”, que es el que ha sido tomado para el presente museo virtual.

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Fotos: gentileza del Registro Nacional  de las Personas de Río Cuarto

Esta información es un anticipo del contenido de esta página web y será expandida (incluso corregida) en las  secciones a continuación.

Los Andrew, de Whitby a El Durazno

“El Durazno” era una estancia modelo de aproximadamente 5.000 hectáreas situada a 25 kilómetros de la ciudad de Río Cuarto, en el sur de Córdoba, y perteneció a Ambrosio Olmos, quien entre el 17 de mayo de 1886 y el 13 de abril de 1888 se desempeñó como gobernador de la provincia. Hacia
finales del siglo XIX, Olmos estaba en la búsqueda de una persona con conocimiento en el manejo de razas bovinas inglesas que pudiera administrar las vastas tierras. Según el historiador Carlos Mayol
Lafèrrere, el acaudalado estanciero estaba interesado en mayordomos con experiencia para transformar los campos abiertos, sin agua e improductivos en estancias "modelo", mediante el alambrado, el molino de viento, las pasturas artificiales y la mestización del ganado. Pero, además, apuntaba a hombres de lealtad inquebrantable. Samuel Andrew cumplía con todos esos requerimientos, por lo que se trasformó en el primer administrado de El Durazno. Junto a su esposa, Annie Robson, llegaron desde Whitby (Inglaterra) y en septiembre de1883 se afincaron en la estancia (hoy Escuela Agrotécnica Salesiana), donde tuvieron y criaron a sus hijos. Edgar Andrew, nacido el 28 de marzo de 1895, fue el séptimo hijo del matrimonio.

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Edgar Andrew

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Samuel Andrew (padre) 

Foto: gentileza de Enrique Dick -Colección privada

Annie Robson (madre) 

Foto: gentileza de Enrique  Dick -Colección privada

En 1902, Olmos se casó en París (Francia) con la aristócrata Adelia María Harilaos, quien era 26 años menor. Cuatro años más tarde, Olmos falleció y su viuda se convirtió en la única heredera de la fortuna, debido a que el matrimonio no tuvo hijos.  Con los bienes recibidos, Adelia María decidió hacer innumerables donaciones. En 1949, luego de su fallecimiento, la orden de sacerdotes salesianos de Don Bosco recibió "El Durazno' y, siguiendo la voluntad de la benefactora, lo transformaron en un instituto agrícola que lleva el nombre de su esposo. De esta manera, desde 1953, la estancia comenzó a funcionar como Escuela Agrotécnica Salesiana “Ambrosio Olmos”. A continuación, se observan fotografías actuales de la institución. 

"En medio de la pampa gringa, cerca de Río Cuarto, hay un camino arbolado que en otoño se asemeja a un interminable túnel de hojas doradas y amarillas. Lleva a un palacio de fines del siglo XIX, rodeado de construcciones eclécticas, estatuas de ángeles, estanques artificiales, farolas y parques ornamentales: una inesperada postal parisina"

(Corresponsalía diario La Voz, del 29/04/08)

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Palacio o casa principal
Palacio o casa principal
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Palacio o casa principal
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Palacio
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Capilla gótica (Sagrado Corazón) y parques ornamentales
Capilla gótica (Sagrado Corazón) y parques ornamentales
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Antigua escuela
Antigua escuela
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Casa de te
Casa de te
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Mirador y palomar
Mirador y palomar
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Puente de acceso a los lagos artificiales(conocido como el "puente chino"
Puente de acceso a los lagos artificiales(conocido como el "puente chino"
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Piscina olímpica
Piscina olímpica
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Esta es una foto actual de la vivienda de la familia Andrew en la ex estancia El Durazno. Gentileza de la Escuela Agrotécnica Salesiana "Ambrosio Olmos"

Huellas de Edgar Andrew en Río Cuarto

De acuerdo a lo consignado por el historiador riocuartense Carlos Mayol Lafèrrere, aparentemente, en el año 1904 Edgar fue enviado a estudiar a la ciudad de Río Cuarto, más precisamente a la Escuela Normal Superior "Justo José de Urquiza", en lo que se denominaba "curso de aplicación" (nivel primario actual), que por entonces funcionaba en su antiguo edificio de Constitución y Sebastián Vera. Edgar llegaba a caballo los días lunes acompañado por un peón de "El Durazno" y permanecía en una pensión hasta el día viernes, momento en el que regresaba a su amado campo.

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Homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. Estudiantes de la Escuela Normal Mixta de Río Cuarto en el primer edificio ubicado por las calles Constitución y Sebastián Vera. Río Cuarto, 1905. Archivo fotográfico de la Escuela Normal Justo José de Urquiza.

Edgar es enviado a Inglaterra

En 1911, con apenas 16 años y contra su voluntad, Edgar fue enviado a Inglaterra para conocer a sus familiares, mejorar su idioma inglés y, principalmente, continuar su proceso formativo, siguiendo la tradición familiar. Él quería quedarse en el campo y en Río Cuarto. No tenía intenciones de ingresar a la Armada ni de estudiar en el Colegio Nacional de Córdoba. Por eso, para la madre (Samuel, el padre, ya había fallecido) el viaje era una oportunidad para que su hijo se afianzara y definiera un proyecto de vida. Fue así que Edgar se radicó en Bournemouth, donde permaneció cerca de un año. 

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En el Collegiate School de Bournemouth, Edgar se familiarizó con asignaturas tales como religión, lengua, historia, geografía, gramática y literatura inglesas, francés, latín, aritmética, álgebra, trigonometría, mecánica y dibujo. También hizo gimnasia y aprendió cricket.

El Titanic

Titanic en el puerto
Titanic en el puerto

Imagen sujeta a derecho de autor

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Titanic en proceso de construcción
Titanic en proceso de construcción

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Cadena del ancla del Titanic
Cadena del ancla del Titanic

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Hélices del Titanic
Hélices del Titanic

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Desde su mismo origen, el Titanic tuvo una impronta distinta a los demás barcos.  Se convirtió así en «el objeto móvil más grande jamás creado»: una mole de 270 metros de longitud y 53 de altura, con un peso neto de unas 46.328 toneladas, y que podía navegar a una velocidad máxima de 22,5 nudos (unos 42 kilómetros por hora) gracias a sus 55.000 caballos de fuerza motora, desplazando más de 50.000 toneladas de agua a su paso.

Pero estas colosales magnitudes no eran el único atractivo del navío. El Titanic era un compendio de lujos. Allí dentro, los ricos podrían sentirse aún más ricos, y los pobres, un poco menos pobres. A todo ello se sumaba una publicidad que ensalzaba la seguridad del Titanic, presentado como «insumergible». El ingeniero que lo diseñó, Thomas Andrews, consciente de que la empresa desafiaba lo desmesurado, aplicó extraordinarios avances en materia de seguridad. Con un casco de doble fondo dividido en dieciséis compartimentos estancos, nadie era capaz de prever algo peor que un accidente que pudiese destrozar dos o tres de las mamparas que formaban dichas divisiones. El barco hubiese permanecido a flote hasta con cuatro compartimentos inundados.

En el enlace a continuación se accede al "Museo Digital del Titanic" de Rafael Castillejo donde se brinda información detallada del barco como así también una amplia selección de fotografías.

El Titanic se interpone en el destino de Edgar Andrew 

Alfredo Andrew, el hermano mayor de Edgar, era maquinista naval de la Armada Argentina y fue enviado a Estados Unidos a pedido del almirante Manuel Domecq como parte de un grupo importante para dar forma a la recepción y posterior navegación a Argentina de los acorazados Moreno y Rivadavia. Durante su estadía, comenzó una relación con Harriet Fisher, viuda y dueña de la compañía Fisher & Norris Anvil Works. Alfredo inivitó a Edgar a viajar a Estados Unidos para participar de su boda con Harriet y, consecuentemente, comenzar a trabajar en la mencionada firma.

Edgar tenía planeado partir en el Oceanic el 17 de abril, pero una huelga de carboneros lo obligó a cambiar ese boleto por otro en el Titanic, que saldría de Southampton el 10 de abril de 1912.  Este cambio de planes no fue del agrado de Edgar, ya que él esperaba con ansias la visita de su amiga porteña Josey Cowan, de familia irlandesa, quien arribaría a Bournemouth después de la partida del Titanic. Dos días antes de zarpar, Edgar escribió:

 

“Figuresé Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano”. 

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Crédito foto: Diario Clarín del 8 de febrero de 1998

Una carta profética escrita antes de zarpar

 

Esta carta escrita por Edgar se encuentra en poder del historiador y escritor Enrique Dick, quien es, además, sobrino nieto del joven náufrago. A continuación, se observa una copia del texto de dicha carta obtenida del libro "Una valija del Titanic" escrito por Dick y publicado en el año 2002.

Carta de Edgar Andrew a Josey Cowan comp
EDGARDO ANDREW con Ethel Andrew y Josey

De izquierda a derecha: Ethel Andrew, Edgar Andrew y Josefina Cowan (madre). Foto: gentileza de Enrique Dick -Colección privada

Carta de Edgar Andrew a Josey Cowan comp

Josefina Cowan (hija), también llamada "Josefinita" por sus familiares, antes de llegar a Inglaterra. Foto: gentileza de Enrique Dick -Colección privada

El sobre de la carta: la clave

A continuación se observa el sobre de la carta que Edgar Andrew dejó en Inglaterra antes de subirse al Titanic. En la portada, se lee el vocablo inglés "Mrs" utilizado para dirigirse a mujeres casadas. Además, al finalizar su carta Edgar escribió: "Reciba usted mi más puro afecto para usted y Josefinita y familiares".

Esto claramente indica que la misiva fue dirigida a Josey Cowan madre, pese a que durante años se especuló con que el joven se la había dejado a la hija de la mujer, del mismo nombre. 

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Foto: gentileza de Enrique Dick- Colección privada

"Desde este colosal barco tengo el placer de saludarte" 

Así abrió Edgar la postal que le envió a su hermano Wilfred Andrew. Edgar escribió estas líneas durante la breve escala que el Titanic hizo en Belfast antes de cruzar el Atlántico. Desafortunadamente Wilfred pudo leerla un mes después de la tragedia.

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Reverso de la postal en la cual se lee: "Desde este colosal barco tengo el placer de saludarte. Hoy llegaré a Irlanda, donde pasaré unas pocas horas. Yo lo estreno a este en su primer (no se lee). Edgardo."

"No nos veremos en Londres"

Rómulo "Pancho"  Despósito era amigo de  Edgar con unos años mayor, y terminaba  sus estudios de médico veterinario en La Plata. Habría sido becado  para continuar sus estudios en Turín y especializarse en vacas lecheras. La postal fue enviada desde Irlanda junto a la de Wilfred

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Revers carte postale pour Pancho Desposi

Reverso de la postal en la cual se lee: "Desde el barco más grande del mundo te escribe tu amigo que va en viaje a Estados Unidos. Ayer salí de Inglaterra, así que no nos veremos en Londres. Su amigo E. Andrew"

La tragedia: el deseo de Andrew se hace realidad

El barco "insumergible" fue construido en dos años, navegó durante cuatro días y medio, y, tras chocar con un iceberg, se hundió en dos horas y 40 minutos llevándose consigo más de 1.500 vidas.

(Emilio Calle)

A las 11:40 p.m. del 14 de abril de 1912, el Titanic golpeó lateralmente un iceberg en el Atlántico norte, abollando partes del casco de estribor a lo largo de un tramo de 91 metros y exponiendo los seis compartimentos a las aguas del océano. A partir de este momento, el hundimiento fue una certeza. 

Fuente:  "La tragedia del titanic", sitio web de la National Geographic

El iceberg

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Más de un siglo después, una foto del iceberg con el cual colisionó el Titanic salió a luz. El Capitán William Wood, quien era un aficionado a la fotografía, capturó este enorme iceberg con su cámara durante uno de sus viajes en el barco SS Etonian. Wood además tomó nota de las coordenadas geográficas que eran casi las mismas para cuando el Titanic chocó con un iceberg 40 horas después. El Capitán Wood reveló dicha foto cuando llegó a Nueva York y le envió una copia impresa a su bisabuelo junto con una carta en la que declaró : "Te estoy enviando una imagen del mar, el Etonian corriendo ante un vendaval y el iceberg que hundió el Titanic.

Edgar Andrew entre las víctimas de la tragedia

En la imagen a continuación, se observa el nombre de Edgar Andrew con una tilde (✓) en el listado de Pasajeros de Segunda Clase. A la derecha se ha agregado la palabra "MISSING" (perdidos/no encontrados). El documento tiene fecha 15 de abril y luego, a mano, se ha agregado la fecha 9 de mayo de 1912.

Fuente: National Archives, United Kingdom

En la imagen a continuación, se observa el nombre de Edgar Andrew entre otros pasajeros de segunda clase dentro de la categoría "DEATHS" (muertes). Edad: 16, sexo: masculino, causa de muerte: "supposed drawing" (aparente ahogamiento). El error en la edad de Edgar posiblemente se vincule a que el joven acababa de cumplir sus 17 años.

Fuente: National Archives, United Kingdom

Primeras noticias del naufragio en Argentina

 
“No es ésta la primera vez que una de las grandes naves ha sufrido un percance de esta naturaleza, pero jamás las consecuencias resultaron tan lamentables ni el accidente adquirió las proporciones verdaderamente espantosas que hoy se deploran”
(Diario La Prensa del 16 de abril de 1912)
 
 
La cobertura del naufragio, en 1912

En Argentina, la caja de resonancia del naufragio del Titanic fueron los diarios. En 1912 aún no existía la radio (1920) y mucho menos la televisión (1951), por lo que la gráfica era la única alternativa para informarse.

La Nación y La Prensa se hicieron eco de la tragedia y brindaron cobertura periodística en sus páginas. Sin embargo, nada se dijo sobre la suerte del pasajero argentino, Edgar Andrew, ya que en ese momento se desconocían los detalles. Además, sin las tecnologías del presente, la posibilidad de acceder a datos de primera mano era casi imposible, al menos en lo inmediato,  a diferencia de lo que sucede hoy con internet y las redes sociales.

Río Cuarto, por ejemplo, estaba desprovisto de medios, por lo que no hay registros de cómo se difundió la noticia en el ámbito local. El diario El Pueblo, que en 1974 publicó un artículo alusivo a la única víctima argentina, salió por primera vez a la calle tiempo después del hundimiento.

 

Qué se dijo

 

En la valiosa colección de diarios de la hemeroteca de la Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata se conservan ejemplares de La Prensa, medio que cubrió el lamentable acontecimiento con gran despliegue.

Las primeras informaciones se comunicaron en el periódico el 16 de abril de 1912, el día después del naufragio.  

Inicialmente, aunque se planteó la existencia de una tragedia por la muerte de cientos de personas, los reportes internacionales generaron cierta confusión, con versiones contrapuestas sobre el siniestro y sus consecuencias. De todas formas, con el correr de las horas se fueron confirmando los cables que indicaban una importante cantidad de víctimas fatales, entre las que se destacaban algunas figuras de la actividad política, el comercio y la cultura.

“No es ésta la primera vez que una de las grandes naves ha sufrido un percance de esta naturaleza, pero jamás las consecuencias resultaron tan lamentables ni el accidente adquirió las proporciones verdaderamente espantosas que hoy se deploran”, reza uno de los párrafos de la crónica (acompañada de una infografía sobre el lugar del accidente) del diario La Prensa del 16 de abril de 1912.

Fue la revista Caras y Caretas la primera en dar cuenta públicamente sobre la muerte de Edgar Andrew a bordo del Titanic. En un breve artículo con foto incluida, gracias al aporte de un amigo de la víctima, se informó sobre el fallecimiento del riocuartense.

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Diario La Prensa del 17 de abril de 1912. Gentileza de hemeroteca de la Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata

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Publicación de la revista Caras y Caretas, 8 de junio 1912

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En el desaparecido diario El Pueblo de Río Cuarto se publicó el 5 de mayo de 1974 una de las primeras notas alusivas a la historia de Edgar. En ese momento, poco se sabía de Andrew y su trágico destino. Foto: gentileza del Archivo Histórico Municipal de Río Cuarto.

El episodio del salvavidas: ¿realmente sucedió?

Desde las primeras notas publicadas sobre la muerte de Edgar Andrew en el Titanic, hay una historia que se ha replicado en varias oportunidades: el riocuartense le cedió su salvavidas a otra pasajera del barco llamada Edwina Celia Troutt.  Sin embargo esta versión no ha podido ser corroborada.

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Artículo gentileza del Archivo Histórico Municipal de Río Cuarto

En el artículo que se presenta a continuación se brindan algunos detalles de este relato que, sin registros que lo respalden, se reitera cotidianamente.

 

Por Nicolás Cheetham


Una de las tantas historias que giran en torno a Edgar Andrew es la que dice que la noche en la que el Titanic se hundió en el fondo del océano Atlántico el joven argentino le entregó su chaleco salvavidas a Edwina Troutt, una maestra oriunda de Bath, Inglaterra, que en 1912 tenía 27 años. La heroica versión se publicó en distintas notas periodísticas a lo largo de los últimos años. Sin embargo, no está claro si realmente sucedió. Lo que sí está comprobado es que a Edwina y a Edgar les asignaron la misma mesa en el comedor de la segunda clase del imponente barco, por lo que es probable que se hayan relacionado durante el viaje.
Después del naufragio y hasta su muerte, a los 100 años de edad en 1984, Troutt fue una de las personas que más habló públicamente sobre el Titanic y su fatídico destino.
Actualmente, hay más de una decena de audios y videos disponibles en YouTube en los que la mujer narra con gran detalle la cronología de eventos vividos entre las últimas horas del 14 y las primeras del 15 de abril. No obstante, en esas minuciosas descripciones no hay ninguna mención sobre Edgar. 
En una de las grabaciones provistas a YouTube por un programa denominado "Témoignages des survivants - Survivors In Their Own Voice 1915-1999" (en inglés y en francés), Troutt comenta que su compañera de cuarto, Nora Agnee Keane, en reiteradas oportunidades repetía “este barco nunca llegará a New York” y que eso la inquietaba bastante. Nora justificaba su premonición basándose en que su Biblia y su Rosario habían caído al mar mientras abordaba el Titanic.
Señala Trout, además, que la noche del 14 de abril sintió frío, por lo que se fue a dormir, hasta que “una vibración en el bote” la despertó. Fue así que se levantó y salió de su cuarto para tomar algo. En ese marco, dijo que subió a la cubierta y que un tripulante le contó que el barco había colisionado con un iceberg, pero que “la situación estaba bajo control”, ya que se trataba de “un incidente menor”. 
En la continuidad de su relato, la mujer señala que mientras regresaba a su habitación escuchó un mensaje de alarma: “todos los pasajeros colóquense sus salvavidas y suban a cubierta. Dejen todo. Esta es una medida preventiva”. En ese momento, prosigue, los pasajeros corrían y se escuchaban gritos. Troutt estaba resignada porque, al pertenecer, la segunda clase no tenía prioridad para abordar una de las pocas barcas disponibles. 
Luego, la sobreviviente vio a un hombre que se desplazaba desesperado con un bebé en sus brazos y decía: “quién quiere salvar a este bebé, por favor, quién quiere salvar a este bebé”. Como nadie se ofrecía, Edwina lo miró y le dijo: “Yo, yo lo haré”. Fue entonces cuando él le colocó el niño en sus brazos y desapareció entre la multitud. 
Justamente, ese bebé fue su pasaporte para subir al bote número 13, lo que en definitiva le permitió salir con vida de la tragedia. 
Más allá de eso, en su extenso y detallado relato en el programa francés, Edwina no hace referencia alguna al joven argentino.
 
En tanto, en otras dos entrevistas grabadas en 1975 (hecha por Steve Futterman) y en 1982 (hecha por Valley Cable TV) la historia de Edgar y el salvavidas tampoco es mencionada.

Por eso, a raíz de todas las precisiones que la mujer ha brindado en estas declaraciones, es difícil pensar que Troutt haya omitido hablar sobre la supuesta entrega del salvavidas por parte del joven oriundo de El Durazno. Es que, de haber ocurrido, no sería una cuestión menor como para obviarla. De todas formas, que no lo haya narrado no quiere decir que no haya acontecido. En todo caso, es uno de los tantos interrogantes que aún quedan por develarse.  


Fuentes consultadas (en inglés): 
https://www.youtube.com/watch?v=aFuJ7Lk4Bp0
https://www.youtube.com/watch?v=PZZuVxG5DdU
https://www.youtube.com/watch?v=QscTKw_encY

Traducción/interpretación al español por A. V. Gozzarino (registro Nº 12034)

El barco es localizado en el fondo del mar

Creyeron que nada podía hundirlo.
Luego pensaron que nadie podía encontrarlo.

En 1985, tras décadas de intensas expediciones, el 1º de septiembre de 1985, los oceanógrafos Robert Ballard y Jean-Louis Michel localizaron los restos del Titanic. Se encontraban a 3.800 metros de profundidad en las frías aguas del Atlántico Norte.

Los restos del Titanic ocupan cinco kilómetros cuadrados, con dos grandes piezas, la proa y la popa, y miles de restos y objetos diseminados en el lecho marino.

La valija de Edgar Andrew es recuperada 88 años más tarde

"Cuando encontramos una valija, una billetera, un baúl de cuero, encontramos una cápsula del tiempo que nos transporta a 1912, con todos los objetos en su interior bien protegidos. Esto es posible gracias al proceso de curtido de cueros de principios de siglo que repele los microorganismos que comen la materia orgánica del fondo del océano"

(expertos cuidadores de los objetos recuperados del Titanic)

En el año 2000, en lo que se denominó "el primer descenso del nuevo siglo al Titanic", el explorador David Concannon logró recuperar la valija que Edgar Andrew llevaba a bordo. La gran cantidad de objetos del riocuartense que fueron recuperados, como así también su excelente estado de conservación, hicieron de este hallazgo uno de los más significativos.

 

"De repente, logro identificar una valija de cuero. Sabemos a partir de las exploraciones anteriores que las valijas y bolsos de cuero protegen a los objetos que se encuentran en su interior evitando su deterioro. Ninguno de estos objetos podría sobrevivir en este ambiente hostil sin esta protección. Inmediatamente recogemos la valija con el brazo mecánico del submarino. La valija se abre y puedo ver una pila de libros. Milagrosamente, puedo todavía leer texto impreso a través de mi vidrio. Me doy cuenta que estoy mirando las páginas de un libro que ha estado debajo del agua por mas de 88 años, depués de que su dueño lo perdiera en una de las tragedias más grandes de la historia. Las investigaciones subsiguientes indicaron que la valija pertenecía a un joven que viajaba en segunda clase, Edgar Samuel Andrew, un estudiante de 17 años de Argentina" (extraido de Titanic: The First Dive of the New Century, por David Concannon).

Valija de Edgar Andrew
Valija de Edgar Andrew

Foto: JF Gryphon, Flickr

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Concannon en el interior del sumergible ruso  Mir-19
Concannon en el interior del sumergible ruso Mir-19
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El brazo mecánico levanta la valija
El brazo mecánico levanta la valija
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Concannon regresa a la superficie luego de 12 horas
Concannon regresa a la superficie luego de 12 horas
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Desde Estados Unidos a Río Cuarto:

David Concannon en una charla con estudiantes secundarios:

Pertenencias de Edgar Andrew exhibidas en el mundo

A contuación, se observan fotografías de algunos de los elementos de Edgar Andrew recuperados y exhibidos en la "Titanic Artifact Exhibition" alrededor del mundo

Inventario de objetos recuperados de la valija de Edgar Andrew

En las imágenes a continuación, se puede apreciar el listado completo de objetos de Edgar Andrew hallados en su valija, muchos de los cuales son exhibidos en diferentes muestras y museos alrededor del mundo gracias a su excelente estado de conservación.
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Edgar Andrew en Argentina: único homenaje

El Museo del Carruaje fue creado en 1988 en Villa General Belgrano (valle de Calamuchita, Córdoba) a partir de una colección privada de carruajes y automóviles antiguos. En 1995 se constituyó una asociación civil para conferirle un perfil institucional para poder recibir donaciones y ayudas. En 2004 se trasladó a un nuevo predio sobre la Ruta 5, km. 68,5 en Villa Ciudad Parque Los Reartes. 
En un edificio de estilo neo-colonial de casi 1.000 m2, se exhibe el acervo, compuesto por vehículos de tracción a sangre – carruajes de paseo, de lujo y de transporte; carros de carga y militares; carrozas fúnebres y automóviles antiguos. Sus salas contienen gran cantidad de objetos, elementos, láminas y fotografías que testimonian la historia del transporte en nuestro país en los siglos XIX y XX. En el patio interior, un enorme y añejo algarrobo cobija al público que asiste a las “noches de museos”.
La visita al museo es acompañada. Cada vehículo tiene una historia, que es  contada por Pablo y Marianne, creadores y responsables.
Asimismo, se destaca una sala en la que se exhiben testimonios, objetos e imágenes de la historia del único argentino que perdió la vida en el “Titanic”, Edgar Andrew. 
Se trata del único espacio físico en todo el país destinado a contar y mostrar lo sucedido con el joven nacido en El Durazno.

Ruta 5, Km. 68.5,Villa Ciudad Parque Los Reartes

www.museodelcarruaje.org.ar  E-mail: museodelcarruaje@gmail.com 

f: Museo del Carruaje  Instagram: Museo del Carruaje

Cel.: 3546 540130 (whp)/15490632

Fotos: gentileza de Marianne Dick

Edgar Andrew en Irlanda

 

En 2012, al cumplirse el centenario del hundimiento del Titanic, se erigió en Belfast, Irlanda del Norte, un monumento conocido como el Titanic Memorial Garden,  que recoge los nombres de los 1.512 fallecidos en el en el hundimiento. Esta ciudad, denominada la "tierra del Titanic", era la cede de los astilleros Harland & Wolff, responsables de la construcción del transatlántico. Llamativamente, en la placa homenaje el joven argentino es identificado como "Edgardo Samuel Andrew".

Collegiate School en Bournemouth

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Edgar Andrew en la literatura

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Una valija del Titanic (2002), de Enrique Dick

La obra caracterizada por el propio autor como "una novela histórica, un testimonio familiar y una biografía novelada". Relata la vida de una familia descendiente de ingleses, afincada en la Argentina y dedicada a la administración de estancias en Córdoba. Familia en la que el mar tiene constante presencia, ya que algunos de los Andrew fueron marinos; uno de ellos, a los 17 años de edad, fue el único pasajero argentino en el Titanic y murió en el naufragio. El autor es descendiente de esa familia y ha publicado numerosos artículos y cuentos breves, además del libro "Tras la estela del Graf Spee"

Edgar Andrew en proyectos educativos

A partir de una nota publicada en diario Puntal, titulada "Los Andrew, el Titanic y El Durazno, una historia que aún no terminó de escribirse" (26 de abril de 2020), una profesora de la Escuela Agrotécnica Salesiana "Ambrosio Olmos", llamada Analía Gozzarino contactó al explorador David Concannon y organizó una videoconferencia que permitió unir, por primera vez, al explorador que encontró la valija de Edgar con sus descendientes. La propuesta se convirtió en un proyecto educativo destacado a nivel nacional. 

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Foto: archivo diario Puntal, gentileza de Nicolás Cheetham

El encuentro virtual entre familiares de Edgar Andrew y el explorador que recuperó su valija:

Grabación de la conferencia virtual "Un argentino en el Titanic"

A continuación, un breve informe para televisión elaborado por el periodista Daniel Migani que resume el proyecto educativo mencionado anteriormente y da cuenta de la historia del joven Edgar desde su nacimiento hasta la creación del presente museo:

Nota periodística publicada por el diario Puntal con el extracto de las consideraciones que el explorador David Concannon brindó a los estudiantes, docentes, familiares de Edgar Andrew y a todos los que siguieron la conferencia en torno al hallazgo de la valija del joven náufrago.

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Foto: archivo diario Puntal, gentileza de Nicolás Cheetham